jueves, 24 de mayo de 2007

*15. Los zapatos rojos (ej. 4)






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10 comentarios:

Miriam dijo...

Albert, hágase tu voluntad.

Trece, a mí me encantan mis zapatos rojos pero, después de leer esto, creo que se me han quitado las ganas de cruzar la calle con ellos.

Saludos!

IGOR NAVARRO dijo...

Te alejas de los circunloquios. Dices mucho en cortas líneas. Enhorabuena, me complace visitarte y leer tu narrativa breve. Creo que empleas figuras literarias interesantes, que logran cautivar al lector. Estaré atento a tus próximas publicaciones.

Por cierto, gracias por visitar mi espacio.

Saludos cordiales

Igor Navarro
Venezuela

Nekonomikron dijo...

Todo lo dejas en claro con pocas palabras, exelente narracion

Espero leer mas de tus escritos. Saludos

soy13 dijo...

miriam
los zapatos se volvieron rojos, pero si tenés azules o violeta cuidado: cruzar la calle con ellos puede que sea riesgoso también. Nunca se sabe. Gracias por tus palabras.

igor navarro
aprecio las líneas con oda implícita. Seguí leyendo acá que habrá más y más piezas. De igual modo daré rondas en el blog de vos.

nekonomickron
sos muy gentil. De momento esa es la idea, hacer literatura sintética y, digamos, que esté "en forma".

lectores-as: todos ustedes que han visitado el blog, las gracias les doy. Seguiré escribiendo y como ya lo saben: son bienvenidos. Si querés invitar a alguien que vea el blog, adelante

Rose dijo...

Soy 13: Me gustó mucho este ejercicio, no eres rebuscado, el lenguaje es simple y logras que los lectores se interesen en tu prosa.
Me confundió el que dijeras que Albert se había cortado los pies cuando tuvo el accidente con los frascos, ya que estaba usando zapatos, ¿acaso eran huaraches o alpargatas o zapatos demasiado chafas?
Bueno lograste que recordara a un amigo mío que se llama Albert y que es metalero de corazón, espero que él esté bien y tú también. Saludos besos y un fuerte abrazo.
Rose.

James Joyce dijo...

Interesantes juegos de palabras...

torresvera dijo...

Interesante. Exiges mucho tiempo para descifrar. Para disfrutar, poco tiempo, como debe de ser. Digamos: el primer disfrute es rápido, eficaz. Después, tal vez el heroísmo propio de los de tu especie, te hace ser demasiado temerario y nos exiges muchos más minutos de los que exigen "en la casa de enfrente".
Eso, se agradece.
Estoy atento.

Saludos.

Guadalupe M. dijo...

Sólo puedo decir... magnífico trabajo.
Saludos

La Maga dijo...

Soy13, te fijas que casi todos relacionamos los zapatos rojos en la calle con muerte y accidente? El acierto está en no sonar trillado y lo lograste. El planteamiento es novedoso, pero confieso ( no sé si amanecí medio espesa) que tuve que darle una segunda lectura para saborearlo como se debe. Seguimos en esto.

soy13 dijo...

Rose: la calidad de los zapatos tal vez era pobre, o la pieza de vidrio muy grande que rebanó los zapatos y también los pies. Te mando besos (me alegro que este ejercicio te hizo recordar a tu amigo Albert) :)

James J.: gracias por tu comentario (muy bueno tu nick, por cierto)

torresvera: aprecio mucho el vínculo que haces entre /descifrar/ y /disfrutar/. Al hacer estos ejercicios he pensado en dejar un buen impacto, pero como tú bien lo dices: el tiempo para descifrar es exigente (o es mayor), entonces creo que la cobertura está hecha. Resta sólo continuar y ofrecerte, como a todos, nuevas piezas. Gracias por visitar.

Guadalupe M.: muchas gracias por tus palabras.

La Maga: muchas gracias. Y bien apuntas: el motivo de la historia se presta a un desarrollo de refrito. Por otra parte, la ventaja de estas piezas es que son breves y leer y releer acaso sirve para saborear mejor. :)

A todos-as: muchas gracias por leer. Pronto podrán encontrar más textos.